El éxito de Dios.

Daniel Bramajo

27 de Febrero 2017

El éxito de Dios.

Josué 1.7-8 Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.

El libro de la ley para nosotros se refiere a la Palabra de Dios, La Biblia. Recita siempre el libro de la ley y medita en él… Reflexione, viva en ella, use su imaginación viéndose a usted mismo actuando en esa palabra. Meditar lo capacita para vivir lo que usted ve en la Biblia. Por ejemplo Malaquías 3.10, véalo, créalo y eso determina su decisión. Cuanto más lo medite más comenzará a ver las ventanas de los cielos abrirse.

Medite en La Palabra de Dios: Háblese a usted mismo en voz baja, murmúrela. Así como “rezongando” en voz baja. Sal 119.48 Converse. Hablar la palabra a Dios, a usted mismo o a otra persona, tiene un efecto poderoso en su corazón. Sal 77.12 Reflexione. Este es el método más comúnmente asociado a la meditación. Cavilar o reflexionar algo de la Palabra. Sal 143.5

Se requiere de un considerable esfuerzo y auto-disciplina. Sí, es duro pero las recompensas son grandes. Vaya a Las Escrituras y busque un versículo o un pasaje dirigido a su necesidad actual. Pase quince o veinte minutos meditando en él. Véase a usted mismo experimentando esa escritura. Dígaselo en voz baja, dígaselo a otros. Esa verdad será viva en su espíritu y obtendrá la respuesta.